Los muertos en Birmania superan los 2.000, entre grandes dificultades para la llegada de ayuda humanitaria

El despliegue de la ayuda avanza a cuentagotas. Los equipos de rescate de China y Rusia han sido los primeros en llegar a los lugares más afectados. Además de la destrucción, los enfrentamientos entre las fuerzas armadas dificultan la situación y la ONU ha pedido un cese de hostilidades.

Los fallecidos por el terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el viernes, 28 de marzo, Birmania ascienden ya a más de 2.000 personas, según cifras de la junta militar y de la oposición prodemocrática. El conflicto militar que vive el país dificulta enormemente las tareas humanitarias y la ONU ha pedido un cese de hostilidades para centrarse en el rescate.

El portavoz de la junta militar que ostenta el poder desde el golpe de Estado de 2021, Zaw Min Tun, ha confirmado a las agencias de comunicación que el número de muertos aumenta a 2.056, mientras que hay más de 3.900 heridos a causa del seísmo.

Por su parte, el Gobierno de Unidad Nacional (NUG, en su siglas en inglés), opuesto al régimen castrense y que controla algunas zonas del país, entre ellas partes afectadas por el sismo, ha elevado el número de fallecidos a 2.418 en su último boletín.

Sin embargo, medios locales independientes como el portal Mizzima suben la cifra a 3.000 fallecidos, y denuncian que la asistencia prestada por el régimen castrense es insuficiente.

Ayuda humanitaria

Tres días después del terremoto, el despliegue de la ayuda avanza a cuentagotas. Los equipos de rescate y el personal humanitario tienen que sortear numerosas dificultades para llegar a las zonas más afectadas, en la región de Sagaing y de Mandalay. Los equipos de rescate de China y Rusia, países con los que la junta mantiene relaciones, están ya trabajando en los lugares más afectados.

Además de la destrucción de infraestructuras – aeropuertos cerrados y destrozo de carreteras y puentes – Birmania sufre los efectos de los enfrentamientos entre las fuerzas armadas y guerrillas; otro obstáculo más en el acceso a lugares afectados. El NUG ha denunciado que los bombardeos militares continúan pese a la tragedia natural, con al menos 11 desde el terremoto que han dejado un total de 10 fallecidos.

La enviada especial de Naciones Unidas para Birmania (Myanmar), Julie Bishop, ha pedido un cese de hostilidades para concentrar los esfuerzos en ayudar a las víctimas.

Las instituciones humanitarias mantienen conversaciones con la Junta para que emita cuanto antes los visados al personal especializado en la atención de desastres.

La ONU ha exigido acceso sin trabas para poder entregar medicinas y alimentos sin distinción política, en un país que ya tenía a un tercio de su población (20 millones de personas) con necesidades básicas sin cubrir antes del desastre. El organismo ha alertado que los hospitales están desbordados y que muchas personas están durmiendo a la intemperie por miedo a nuevas réplicas.

La oficina de la ONU para Asuntos Humanitarios ha explicado que todavía están recabando información sobre el «impacto masivo» que ha dejado el terremoto en «múltiples regiones».

Asimismo, las agencias de comunicación afirman que el régimen militar ha denegado la entrada a prensa extranjera para cubrir el terremoto.